La nube

En la nube!, ¿Qué nube?

“Esta información seguro la tienes en la nube”, “Todo esto lo tenemos en la nube”, “Se trata de un programa que funciona en la nube”, “lo mejor es guardar los datos en la nube”…

nube

Hoy en día, dada la velocidad de crucero de evolución de las tecnologías y fundamentalmente, las asociadas al mundo computacional, resulta habitual hacer mención a conceptos informáticos, dando por conocido su significado cuando, en realidad, para el común de los mortales, dichos términos acaban formando parte de un léxico habitual, carente de una correcta semántica.

Si no teníamos bastante con un vocabulario generalmente bastante limitado en nuestro lenguaje, máxime si cabe comparándonos con el dominio absoluto que de la lengua castellana tenía Don Miguel de Cervantes; en algunos casos, nos vemos abocados a la imposibilidad de asociar el vocablo pertinente al concepto que queremos manifestar.

Ahondando algo más en el tema, en este mundo actual de cambios y avances tecnológicos, comúnmente empleamos palabras cuyo significado real desconocemos y, por lo tanto, su empleo en el uso del habla diaria quedará mermado o tal vez, mal empleado.

Hablemos del neologismo nube o la nube. A priori cualquiera que por primera vez escuche dicha palabra, automáticamente la asociará con el fenómeno metereológico tan habitual en los cielos, presagio, algunas veces, de lluvia y agua para todos.

Informáticamente hablando, se utiliza el término nube, para hacer referencia a todo aquello alejado de nosotros, fuera del alcance de nuestras manos aunque, visible desde cualquier lugar (como las nubes del cielo). La nube, la podemos utilizar para poner en funcionamiento y hacer uso de un determinado programa informático, guardar nuestra información en servidores no físicamente presentes. El único requisito para poder hacer uso de la nube, es tener un dispositivo informático cualquiera:

Ordenador de sobremesa, portátil, tablet, móvil, etcétera y, una conexión a Internet.

Lo que normalmente estaría almacenado en tu PC (tus programas o tus archivos, por ejemplo) pasará a estar en los servidores que forman la nube. Por eso se habla en inglés de Cloud Computing, que suele abreviarse simplemente como The Cloud, es decir:

La nube.

Siendo un usuario habitual del ordenador, móvil, tablet, etcétera, aunque no hayas sido consciente de ello, es prácticamente seguro el hecho de que ya hayas accedido a la nube, incluso, con bastante frecuencia. Sin ir más lejos, piensa en tu cuenta de correo gmail, yahoo o hotmail; en las redes sociales facebook, twitter; en el sitio web desde el cual puedes acceder a tus datos bancarios; servidores que posibilitan que guardes tus datos o archivos como Google Drive, Dropbox y, en un suma y sigue de difícil enumeración dado el amplio elenco de usos de la nube.

Muchas ventajas nos ofrece la nube, algunas de ellas, dada su importancia, podrían ser las siguientes:

– Acceso desde cualquier sitio y dispositivo.

– Ahorro en cuanto a la instalación de programas en nuestro dispositivo, ya que estarán en los servidores de la nube.

– Ahorro en mantenimiento técnico (de él se encargarán los técnicos del servidor de la nube y no nosotros).

– No obstante, no deben desmerecer en absoluto algunas de las desventajas o peligros a los que se exponen los usuarios finales de esta tecnología:

– Inseguridad o no privacidad (lo que se encuentra en un servidor puede ser leido o accedido por alguien no autorizado). Nunca se puede estar seguro de quién accede a esa información o si está o no protegida como tiene que ser.

– Problemas de conexión (si nos falla Internet, ni nube, ni nada de nada). Al igual que en el cielo existen varios tipos de nubes: cúmulos, altocúmulos, extratocúmulos, etc, computacionalmente hablando existen tres tipos de nubes: públicas, privadas e híbridas.

En el caso que vuestra curiosidad metereológica se haya avivado os recomiendo la explicación de algún experto meteorólogo como el televisivo Alfred Rodriguez Picó; pero, si vuestro interés se decanta más hacia los Cloud Computing os animo a visitar la nube y hacer uso de la maravillosa Wikipedia ya que:

“Esta información, seguro la tienes en la nube”.

Jesús Albert Magro

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